Las 4 leyes osteopáticas

“TODA VIDA ESTÁ INTERCONECTADA, BROTANDO DE UNA MATRIZ ÚNICA”

Stanley Koleman, “Anatomía Emocional”

Las leyes osteopáticas atienden a leyes universales del funcionamiento de la Vida. Recordando a los sabios antiguos y las leyes herméticas, hay una analogía entre esos principios y las leyes osteopáticas, así como la hay con las leyes físicas que rigen nuestro modelo universal.

Hoy sabemos que nuestro cuerpo está constituido por prácticamente los mismos minerales que existen en las estrellas, ya que cuando una estrella muere, esparce su contenido por el Universo, y esas pequeñísimas partículas caen continuamente sobre nosotros, como una lluvia fina totalmente imperceptible para nuestros sentidos.

La función de nuestro cuerpo como unidad es mantener esa preciada homeostasis. A cada instante nuestras células mueren y, tal como lo hacen las estrellas, se descomponen, y ese material es reutilizado nuevamente por nuestro cuerpo para crear nuevas células y nutrir las ya existentes.

A cada momento estamos naciendo y muriendo, y es una danza continua que ocurre en el interior de nuestros tejidos sin ser conscientes de ello. Heráclito nos decía: “no puedes bañarte dos veces en el mismo río”. Nuestro cuerpo, al igual que el Universo, está en un continuo movimiento; nada está estático. Incluso en la propia muerte existe el movimiento de la descomposición.

Nos descomponemos formando parte de otros procesos que quizás ya no cuentan con nuestra identidad del “yo”, pero sí con nuestra esencia del ser.

Las leyes osteopáticas son:

1. La estructura gobierna la función

En osteopatía, “estructura” hace referencia a las distintas partes del cuerpo que funcionan independientemente y, a la vez, como conjunto con el resto. “Función” hace referencia a la actividad propia de esa zona concreta o a la actividad que ejerce el conjunto.

En osteopatía existe una interrelación entre ambas: no puede cumplirse fisiológicamente una función si la estructura que la contiene no está íntegra, y por la misma razón, si la función no se desempeña según la fisiología, esa estructura se verá modificada.

2. El cuerpo funciona como una unidad

En el desarrollo embriológico precoz, todos los órganos y tejidos están íntimamente conectados; el corazón y el cerebro son solamente dos superficies que están alejadas físicamente. En los estados embriológicos precoces todas las células están conectadas directamente, es decir, no se encuentran separadas por capas, enviando ellas mismas su situación directa y rápidamente mediante patrones de pulsación a través de los medios líquidos en los que viven.

Su conexión y forma crean un lenguaje común, una armonía de pulsaciones, y reflejan su estado de madurez, su metabolismo y la naturaleza de su estructura.

3. El cuerpo se regula gracias a la Homeostasis

La homeostasis es el conjunto de fenómenos de autorregulación que intentan mantener equilibradas las composiciones y las propiedades del organismo: la tensión arterial, la temperatura corporal, la secreción hormonal, la respuesta inmunitaria, etc.

El cuerpo está diseñado para mantener la salud.

4. La Ley de la Arteria: si la sangre llega correctamente, la enfermedad no puede desarrollarse

Cuando la circulación sanguínea fluye, la enfermedad no puede desarrollarse, dado que nuestra sangre transporta todos los nutrientes necesarios para el mantenimiento de la salud.

La disminución de dicha circulación proporciona un terreno favorable a la infección, la inflamación o la dificultad de recuperación de ese tejido.

Florencia De Gaetano Álvarez

Osteópata